No voltees tu mirada

Recientemente visité a un amigo, el cual pasa por una temporada no muy buena; por ahora, está bajo tratamiento médico por haber retomado el vicio del alcohol. Entre quejumbrosas palabras, me contó que ya en un pasado lejano tuvo problemas de adicción al alcohol, pero que había superado eso con la ayuda de Dios y de una familia para quien trabajó en una finca.

‎Entre lágrimas afirmó, que Dios en ese entonces le dio la oportunidad de recuperarse de una cirrosis y que ahora enfermo de nuevo, le daba “vergüenza” pedirle a Dios una nueva oportunidad, ya que le falló al voltear su mirada al pasado.

‎En nuestras Reflexiones en Familia de hoy, nos deleitaremos con una maravillosa Palabra inspirada por Dios, que en el capítulo 7 de Miqueas, versículos 18 y 19 de la versión Reina-Valera 1960, nos dice: «¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados»

‎Amados, en primer lugar, Dios no quiere que tú y yo vivamos mirando lo que dejamos atrás, en segundo lugar, Dios ya olvidó lo que fuiste antes de conocerlo y en tercer lugar, Dios da segundas oportunidades porque Él es bueno todo el tiempo; así que, no debes sentirte avergonzado en pedirle una nueva oportunidad, porque es Él quien sopesa y conoce el corazón de cada uno de nosotros y es quien más te ama.

‎Querido hermano, si meditamos sobre esta porción de la Palabra, nos podemos dar cuenta que Dios es compasivo con nuestra vida, y que en muchas ocasiones después que le fallamos, Dios se deleita en tener misericordia y olvida nuestros pecados, tal vez hasta más rápido que nosotros; de igual manera, la Escritura nos dice que Dios echa en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

‎¡Deja atrás tu pasado, no voltees tu mirada!

‎Querido amigo, hoy puedes tener acceso a la vida nueva que Dios te ofrece, solo ven a Jesús para que cambie tu vida y te ayude a dejar atrás tu pasado; deja tu pasado en sus manos y sigue adelante sin voltear atrás, recuerda que Dios es un Dios de oportunidades, un Dios que perdona, un Dios que restaura, un Dios que está esperando por ti.

‎Filipenses 3, versículos 13 y 14 de la versión Reina-Valera 1960, nos dice: «Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús». Aquí el apóstol Pablo, nos exhorta a enfocarnos en lo que el premio supremo debiera ser, no se trata de ganar el Mundial de Fútbol o una medalla de oro en los Juegos Olímpicos; aquí el mejor premio sería conocer a Jesucristo y seguirlo.

‎Amados todos, a muchos se nos puede hacer un tanto difícil mirar hacia adelante cuando venimos por un camino de tropiezos; pero generalmente se torna más difícil, porque seguimos mirando hacia atrás lamentándonos de los errores, pero en 2 Corintios capítulo 5 verso 17 nos dice: «De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!»

‎Hoy es un buen día para acercarte a Cristo, Él te espera con los brazos abiertos, no te avergüences por volver; y si sabes de alguien que esté fijando su mirada en el pasado, regálale esta reflexión que puede ser el comienzo de algo nuevo.

‎¡Bendiciones para todos!

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